Apreciados amigos.
Cuando faltan solo horas para que culmine este año y el 2010 invada nuestras almas, me permito escribir unas sencillas pero honestas líneas que como agua limpia de manantial brotan de mi corazón.
Estas son las primeras navidades donde las hallácas, el pan de jamón y la Ponche Crema estuvieron ausentes de mi mesa. Donde el bullicio caraqueño característico de esta época no retumbó en mis oídos. Donde será imposible asomarme al balcón de mi casa o desde la Plaza Altamira para observar a las 12 de la noche de este 31 de diciembre como Caracas se ilumina con múltiples fuegos artificiales. Pero también serán las primeras navidades que no disfruto desde la calidez de mi hogar, compartiendo emociones junto a todos mis seres queridos, castigado por la lejanía geográfica que el destino me impone y en algunos casos como el de mi hermano Richard Blanco, al igual que a decenas de ciudadanos honestos, porque la injusticia prevalece en la mente de quienes ostentan circunstancialmente el poder en Venezuela, manteniéndolos tras los barrotes de la dignidad.
Pero nada de esto me hará débil frente a los grandes desafíos que como pueblo tenemos por delante. La tristeza y la melancolía debemos convertirla en energía, en fuerza creadora que nos permita en 2010 superar todos los obstáculos que el autócrata coloque a nuestro paso y así avanzar a pasos agigantados hacia un horizonte pleno de esperanza, alegría y muchísima paz, que es en definitiva lo que la inmensa mayoría de los venezolanos anhelamos con suprema ansiedad. Nada puede hacernos débiles, la unidad nos fortalecerá.
Que Dios los bendiga en compañía de todos sus seres queridos en este año 2010 que está a punto de comenzar. Como bien dijo Pablo Neruda "Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera", este pueblo nació para ser libre y la providencia divina iluminará los caminos que transitaremos en los tiempos que se avecinan.
Feliz año nuevo!!
Oscar Pérez
Exiliado venezolano en Perú
Cuando faltan solo horas para que culmine este año y el 2010 invada nuestras almas, me permito escribir unas sencillas pero honestas líneas que como agua limpia de manantial brotan de mi corazón.
Estas son las primeras navidades donde las hallácas, el pan de jamón y la Ponche Crema estuvieron ausentes de mi mesa. Donde el bullicio caraqueño característico de esta época no retumbó en mis oídos. Donde será imposible asomarme al balcón de mi casa o desde la Plaza Altamira para observar a las 12 de la noche de este 31 de diciembre como Caracas se ilumina con múltiples fuegos artificiales. Pero también serán las primeras navidades que no disfruto desde la calidez de mi hogar, compartiendo emociones junto a todos mis seres queridos, castigado por la lejanía geográfica que el destino me impone y en algunos casos como el de mi hermano Richard Blanco, al igual que a decenas de ciudadanos honestos, porque la injusticia prevalece en la mente de quienes ostentan circunstancialmente el poder en Venezuela, manteniéndolos tras los barrotes de la dignidad.
Pero nada de esto me hará débil frente a los grandes desafíos que como pueblo tenemos por delante. La tristeza y la melancolía debemos convertirla en energía, en fuerza creadora que nos permita en 2010 superar todos los obstáculos que el autócrata coloque a nuestro paso y así avanzar a pasos agigantados hacia un horizonte pleno de esperanza, alegría y muchísima paz, que es en definitiva lo que la inmensa mayoría de los venezolanos anhelamos con suprema ansiedad. Nada puede hacernos débiles, la unidad nos fortalecerá.
Que Dios los bendiga en compañía de todos sus seres queridos en este año 2010 que está a punto de comenzar. Como bien dijo Pablo Neruda "Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera", este pueblo nació para ser libre y la providencia divina iluminará los caminos que transitaremos en los tiempos que se avecinan.
Feliz año nuevo!!
Oscar Pérez
Exiliado venezolano en Perú


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